El misterioso caso de la industria automotriz en Corea del Norte

En lo militar, económico y político, una de las naciones más herméticas en el mundo, se convierte en un misterio cuando la información fidedigna escasea.

Las pocas fotografías que escapan de las calles en las ciudades de Corea del Norte muestran avenidas desérticas. Los autos brillan por su ausencia, mientras que en otras urbes –aún de países en vías de desarrollo–, los problemas de tránsito son un problema cotidiano.

El país regido por Kim Jong Un, parece construido sobre apariencias: pese a que presumen un gran poderío en diversos ámbitos, los analistas señalan sus grandes deficiencias y califican su armamento (una de sus grandes presunciones), como anticuado.

Incluso su industria automotriz parece una cortina de humo. Los últimos datos proporcionados por la Oficina de Estadística de Corea del Norte (2011), revelan que PyeongHwa Motors, la marca automotriz en aquel país, vendió ese año un total de 1873 vehículos, su año “más productivo” desde 1999, cuando fue fundada.

Esta “risible” cantidad de autos contrasta con las instalaciones de la compañía, habilitadas (de acuerdo a la prensa internacional) para fabricar hasta 10 mil coches al año.

Las razones son simples: los norcoreanos difícilmente pueden acceder a la compra de un auto. De hecho, la gran mayoría de los conductores en ese país, lo hacen en el transporte público, o en caso contrario, son funcionarios públicos, de los cuáles, unos cuántos obtienen un auto como prestación del gobierno. Pero son casos contados.

De acuerdo a Andrei Lankov, analista de asuntos coreanos, el transporte por excelencia en ese país es la bicicleta, que hasta hace algunos años, también estaba prohibida. Pero la falta de medios de transporte hizo que el gobierno accediera a su uso.

PyeongHwa Motors

La industria del automóvil en Corea del Norte está prácticamente monopolizada por esta marca, cuya realidad es contrastante con el estado de guerra entre las dos coreas. Su sede se encuentra en Seúl, con sus vecinos del sur, mientras una gran fábrica se encuentra en Nampo, territorio del norte.

Esa no es la única anécdota curiosa de la compañía. Nació bajó un sello religioso, la Iglesia de la Unificación en 1954, cuando decidieron dedicarse a la fabricación de vehículos. Entre la iglesia y el gobierno de la dinastía Kim Jong, la marca se hizo realidad en 1999. En 2012 el líder religioso de la iglesia, Sun Myung Moon, falleció, tan sólo un año después que Kim Jong-Il, padre del actual gobernante de esa nación.

Y desde entonces funciona ofreciendo unos pocos modelos de autos y camionetas, con una producción casi anecdótica, por lo bajo de su volumen de ventas y sin reportar actualizaciones estadísticas de sus resultados anuales.

Incluso carecen de diseños originales, pues el grueso de su producción se realiza bajo licencias de Fiat y China Brilliance Auto.

Hasta ahora, sólo se conoce una camioneta proveniente de PyeongHwa que es exportada a Vietnam, llamada Ppoggugi comercializada en ese país como Premio Max.

A falta de información reciente, sólo queda creer que la industria automotriz en Corea del Norte sigue funcionando. Aunque podría ser el caso contrario.

 

Fuente: Dinero en Imagen